El cortometraje “La Mecedora” dirigido y producido por Alfonso González Díaz-Palacio se estrenó ayer en la ciudad que ha sido rodado, Astorga, donde 70 figurantes han colaborado para la ejecución de escenas y más de 40 empresas han prestado espacios y el atrezo necesario.

La Mecedora-Alfonso-González-Díaz-Palacio
Alfonso González Díaz-Palacio

La-Mecedora-y-Kanqui Sáez Cordero un éxito en AstorgaLa ilusión, profesionalidad y trabajo del joven artista astorgano, diseñador gráfico y estudiante de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Burgos, ha levantado tal expectación que el pequeño aforo municipal de la biblioteca ha resultado ser insuficiente para el numeroso público que asistió al extremo.

Tras el éxito el pasado verano de la grabación de “Happy We Are From Astorga” que en un año ha recibido más de 26.500 visualizaciones en youtube, el joven ha vuelto a coger su limitado material de grabación, ha saltado a la calle con su nuevo proyecto “La Mecedora” y, a coste 0, con la colaboración de muchos astorgano ha conseguido realizar un corto que mece el pasar de la vida en poco más de 4 minutos.

El gran acierto del personaje principal, Kanqui Sáez Cordero, un hombre especialmente querido en Astorga, podríamos decir que “ingeneracional” pues levanta la simpatía de la chavalería, jóvenes, maduros e “inmaduros”, ha sido uno de los elementos estrella del rodaje. “La Mecedora”, el asiento que acuna el recuerdo de la vida pasada y remueve la ilusión de lo que queda por delante, ha sido el vínculo perfecto para plasmar en cada escena el vaivén del paso de la vida.

Los 4 minutos de rodaje dan como fruto un canto al despertar, al amor, a la pasión, a la juventud y la madurez, elementos comunes que nos unen a todos.

La dirección, producción y edición de “La Mecedora” corresponde a Alfonso G. Díaz-Palacio. El texto original de elcajondegatsby.com. La música de Inés vega “Unstoppable”. El personaje principal, Kanqui Sáez Cordero. 70 figurantes astorganos y 40 empresas astorganas colaboradoras han dado como resultado un cortometraje entrañable y emotivo que mantendrá a la ciudad de Astorga absolutamente pendiente de los futuros éxitos de Alfonso.

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